Hay muchas cirugías que se pueden hacer en consulta. Por ejemplo unos párpados de arriba. Unas orejas. Una cirugía de elevación de labio. Hay muchas. Yo por ejemplo, hago cirugías pequeñas en la consulta, de la misma manera que los odontólogos, todo lo hacen en la consulta con anestesia local y nadie se extraña. 

El problema radica, cuando hacemos cirugías algo grandecitas. Ahí, se mezclan varias cosas. La primera de ellas, es la limpieza del entorno. Nuestra consulta es imposible que esté tan limpia como un quirófano. La gente entra con la ropa de la calle, no hay ventilación con filtros, no hay estudios de microbiología de las paredes, etc. Se pueden hacer pequeñas cosas, como cirugía de pezones, earfold, poner hialurónico, hacer botox. Son cosas que no requieren una esterilidad adicional, más que el uso de material estéril.

Una cirugía como una otoplastia o una blefaroplastia, yo recomiendo siempre hacerla en un quirófano. Ahí está todo controlado, con una vía puesta, con cierta sedación si es necesaria, con el antibiótico intravenoso, con un servicio de anestesia cerca por si hay una reacción alérgica, un síncope vasovagal o cualquier incidencia no prevista. 

Safety First. Eso dicen los americanos. Y tienen mucha razón.