Me ha pasado en muchas ocasiones. La frase es la siguiente. “Doctor, usted es más caro que Fulanito”. “ Esto es más caro que la clínica del Dr. Menganito”.

Bueno, pues lo primero que hay que ver, es qué incluyen los dos presupuestos. He podido comprobar que muchos médicos reducen sus precios porque no incluyen una serie de servicios y que hay que ver también.

Por ejemplo, una blefaroplastia, o cualquier cirugía, siempre es mucho, pero mucho más barata, si te lo haces en una consulta, que si lo haces en un hospital. Para empezar hacerlo en un hospital es una garantía infinita de seguridad. Y eso es caro. Muy caro. 

Hay que comparar también el equipo del cirujano. A quién tienen incluido en el precio. Nosotros somos dos cirujanos en las Cirugías, dos Cirujanos Plásticos y no uno. Más seguridad, más rapidez a la hora de operar, al necesitar menor tiempo quirúrgico, se consigue más seguridad anestésica y por tanto, menos complicaciones anestésicas, menos vómitos, menos dolor, menor estancia hospitalaria, mejor recuperación. Eso encarece.

Y la experiencia. ¡Oiga que ya son muchos años! haciendo sólo esto en exclusiva. Que son miles de cirugías realizadas. Esa experiencia hay que pagarla. No pretenda que un cirujano recién salido, que está haciendo manos, aprendiendo en Dorsia, cobre lo mismo que un cirujano con 30 años de experiencia ¿Verdad?.

Y la garantía de los productos, de primera línea, premium, con aprobación FDA, con el preoperatorio, con la corsetería para que la paciente no se vuelva loca buscando la faja o el sujetador que debe ponerse, y el teléfono 24 horas directo con el cirujano, y la atención y la dedicación y la lucha y el esfuerzo para que todo salga lo mejor posible.

No escatimes. Te lo estás quitando de lo único importante en tu vida, que eres tú. Dí no a los bajos precios. Dí no a las ofertas. Si no tienes el dinero, espera a tenerlo. Pero cuando lo hagas, hazlo bien.